Cuando hablamos del Nuevo Cine Latinoamericano surgido en los años 60 y 70 en América Latina no podemos dejar de pensar que este tipo de cine surge en base a un simple acto de resistencia a la hegemonía del cine industrial y comercial de Hollywood y una propagación del estilo de cine de Cuba revolucionaria que exhibe las contradicciones económicas de esa época. Es necesario hacer un análisis más acabado sobre el cómo surge el Nuevo Cine Latinoamericano.
Jorge Sanjinés en su artículo “Neorrealismo y Nuevo Cine Latinoamericano: la herencia, las coincidencias y las diferencias” señala que una de las vertientes más significativas para esta nueva forma de hacer un film en el sur del río bravo es el Cine Neorrealista Italiano.
Este tipo de cine, indica Sanjinés, surge inmediatamente concluida la Segunda Guerra Mundial donde aparecen dos grandes películas de Roberto Rosellini, Roma ciudad abierta y Paisa, film sobrecogedores de reclamos contra la guerra. Por otro lado, esta Humberto D de Vittorio de Sica y su particularmente destacable Milagro en Milán película que es una leyenda maravillosa sobre la solidaridad humana. Este tipo de film van plasmando un diferente estilo de propósito cinematográfico donde la miseria, el hambre, los millones de desocupados de la posguerra son el centro de atención.
Sanjinés, expresa que estas producciones cinematográficas busca a sus actores entre la gente de las calles, les propone los diálogos y deja que ellos mismos corrijan o inventen sus parlamentos, se aleja de los viejos estudios, de los vestuarios, de las grandes escenografías y filma en los suburbios y las viviendas humildes, se identifica con el drama de los jubilados olvidados, de los pescadores explotados y el pueblo oprimido.
Por lo tanto, el Nuevo Cine Latinoamericano tiene una fuerte influencia el Neorrealismo Italiano.
Esta herencia, afirma Sanjinés, prendió con fuerza en los cineastas latinoamericanos no, solamente por su magnitud intrínseca, por su propia fuerza y magia, sino también porque algunas coincidencias históricas y sociales habían creado el caldo de cultivo adecuado, pues ambas cinematografías nacieron como producto de una grave crisis socialhistórica. Que tiene el motivo de inicio del movimiento al poco tiempo después del triunfo de la Revolución Cubana.
Las películas referentes de este nuevo tipo de cine son las películas Chacal de Nahueltoro de Miguel Littín, Memorias del Subdesarrollo de Tomás Gutiérrez Alea, Tercer Mundo, Tercera Guerra, La Batalla de Chile de Patricio Guzmán, Ya no basta con rezar de Aldo Francia y Rio, Cuarenta Grados o Vidas Secas del Nelson Pereira dos Santos entre otras.
Identidad...
Una de las principales características de este Nuevo Cine Latinoamericano Identidad, Militancia y Autoría.
En este sentido, Sanjinés constata que el nuevo cine que surgía en esos años se preocupa de experimentar con un nuevo lenguaje cinematográfico, alejado del cine europeo-americano en general y por supuesto del cine comercial. Busca una identidad.
Su preocupación no está enfocada en instaurar un nuevo lenguaje con el afán de ser distinto y jactarse o asombrar a la crítica del norte o del otro lado del atlántico, si no más bien en la necesidad de corresponder con ese nuevo lenguaje a las propias culturas y modos de ser de los pueblos latinoamericanos.
Es por este motivo, indica José Román que se impulsa la realización del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de Viña del Mar de 1967, evento considerado un hito dentro del posterior desarrollo del cine latinoamericano.
Los impulsores de esta actividad fueron el realizador chileno Aldo Francia, presidente del Cine Club de Viña del Mar, Alfredo Guevara director del Instituto Cubano del Cine y la industria Cinematográfica (ICAIC) y el productor argentino Edgardo PalleroI.
En la ciudad del litoral central de país se reunieron cineastas de Argentina, Bolivia, Brasil Colombia, Cuba, México, Perú, Uruguay, Venezuela y de Chile.
En este ámbito, señala Román las películas que se exhiben en el festival se caracterizan por estar al margen de la distribución comercial provenir de productores independientes y proponerse en primer lugar una función cultural, artística, didáctica y política, por sobre la finalidad de entretención.
El festival logra una importante instancia de discusión teórica en donde se plantea la importancia film latinoamericano como exposición de la identidad de los pueblos y como poderosos instrumentos didácticos en lo político, social e histórico. Propiciando un eficaz medio de denuncia de las múltiples desigualdades que en esa época sufre el continente.
De allí surge, según Román, la conciencia de un cine continental, con una identidad propia, capaz de homologarse a otras manifestaciones culturales autóctonas.
El primer festival tuvo como prioridad el cine documental, posteriormente en 1969 se incorpora el cine de largometraje.
Román indica, que en dos años había cambiado de manera significativa la realidad del cine del continente. Se daban a conocer cineastas de importancia mundial, como los brasileños Glauber Rocha y Nelson Pereira dos Santos, los argentinos Femando Solanas y Octavio Getino, los cubanos Tomás Gutierrez-Alea y Santiago Alvarez, los chilenos Raúl Ruiz y Miguel Littin. A partir de entonces se habla del "Nuevo Cine Latinoamericano".
Militancia...
El Nuevo Cine Latinoamérica también manifiesta, según Sanjinés, una confrontación directa, en muchos casos, no sólo ideológicamente, sino estratégicamente para denunciar las agresiones contra nuestros pueblos. Un crimen de lesa humanidad como la esterilización masiva e inconsulta de mujeres campesinas en Bolivia, se denunció, por vez primera en el mundo, durante el Festival de Venecia ante más de 800 corresponsales de la prensa extranjera.Un ejemplo de esta postura es la que expresa el manifiesto de Santa Fe de 1962 que síntesis sentencia que el cine que se haga cómplice del subdesarrollo, es sudcine.
Sanjinés dice que el Nuevo Cine Latinoamericano es combativo y militante, funciona como un instrumento más de la lucha liberadora, rescatando para la memoria colectiva de sus pueblos hechos ocultados, denunciando sucesos y políticas opresivas, reconstruyendo el imaginario social colectivo, exaltando los valores morales y culturales propios, reconociendo la presencia protagónica de las masas, explicando los mecanismos de la opresión interna y externa. Plasmó en imágenes perdurables, de valor creativo imperecedero, hechos y sucesos, mitos e historias que no podrán ser olvidados y sobre los que se podrá reflexionar siempre.
Autoria...
Otra característica, según Román, es el carácter personal de las películas. A diferencia del cine industrial que anteriormente dominaba los mercados (especialmente con productos de Argentina, Brasil y México), en que predominaba una especie de "star-system" y no importaba quien dirigía las películas, el "nuevo cine" se basa en proyectos personales, de un director-autor que utiliza el cine como un medio de comunicación de sus ideas, sus emociones. su estética particular y la intención de reflejar en los filmes la identidad de su país. Cada película está indisolublemente ligada al nombre de su director. Es lo que los franceses bautizaron como "cine de autor", para distinguirlo de las películas en que predominan los objetivos industriales, de pura diversión, en las que poco importa quien las realiza.



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